Archive for diciembre, 2016

Oración de Agradecimiento

Oración de Agradecimiento

Gracias por permitirnos acompañarte a caminar junto a Dios durante este 2016. Oremos agradeciendo al Señor, por su compañía, misericordia y amor. Bendiciones:

Señor Dios Al acabar un año más, quiero decirte GRACIAS por todo aquello que recibí de Tí.

Gracias por la vida y por el amor, por la alegría y por el dolor, por lo que fue posible y por lo que no fue.

Te ofrezco todo lo que hice, las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te Presento a Los que están cerca de mí, los que pude ayudar, y aquellos con quien compartí dolores y alegrías.

Más también, Señor, hoy te quiero pedir perdón. Perdón por la palabra dura, por las obras vacías, por los momentos que viví sin entusiasmo.

Bendíceme en cada paso de mis nuevos días, aquellos, que únicamente Tú sabes si llegaré a vivir.

Hoy, Te pido para mí, mis parientes y amigos, salud, paz, alegría, fortaleza, prudencia, lucidez y sabiduría.

Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas o que lastimen. Abre sí, mi ser, a todo lo que es bueno.

Que mi espíritu sea repleto únicamente de Tu Gracia y de Bendiciones para que las derrame por donde quiera que pase.

Lléname, también, de bondad para que todas las personas que encuentre en mi camino descubran en mí un poco de Tí.

Dános siempre días felices, y enséñanos a repartir felicidad. Y por sobre todas las cosas mantennos siempre junto a Tí.

Feliz Año 2017. Que Dios nos bendiga y acompañe.

Juan 16:23-24

01 de Enero: Confiando Como Niños

Palabras de Jesús:

“En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16:23-24)

Cuando estudiaba en la universidad, solía dar clases de guitarra a niños de todas las edades, en la escuela de música de mi vecino. Recuerdo que ante cada problema de sus instrumentos venían a mí con la confianza de que yo podía reparar cualquier desperfecto. Estaban convencidos de que tenía la capacidad, como su maestro, de corregir cualquier falla y que a su vez podían obtener de mí lo que esperaban.

Cuando caminamos por fe, pienso que debemos llegar al punto de presentar ante Dios nuestros problemas, de la misma manera como lo hacían los pequeños alumnos, con la total confianza de que sólo Él puede componer, todo aquello que se encuentre roto en nuestras vidas.  No es una tarea fácil, porque si hay algo que requiere de nosotros una maduración espiritual y crecimiento en carácter, es la capacidad de fortalecer nuestra confianza en El Señor, apoyados siempre en sus escrituras.

Se trata de honrar al Señor, sabiendo que ejecutará las acciones que sólo Él puede.  Se trata también de permitir que su espíritu siembre en nuestros corazones la semilla de la fe constante, que nos permita creer, anclados en su palabra y esperando confiados, en su misericordia y cuidado.

No dejes de pedir, buscar y golpear llevando adelante tu fe. Las respuestas algunas veces temprano, algunas veces más tarde, pero en sus tiempos que son perfectos  llegarán, porque “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio  de aquel que nos amó” (Romanos 8:37)

Oración:

Señor, en los momentos en que me encuentre perdido, ayúdame a recordar que  Tu bien y misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Fortalece mi carácter para salir victorioso en Ti, de cada batalla, sabiendo que Tu cuidado y Justicia son dignos de los que con fe y confianza Te sirven y Te buscan. En el nombre de Jesús, Amén.

Juan 15:16

31 de Diciembre: Somos Su Elección

Palabras de Jesús:

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Juan 15:16)

Todos conocemos bien lo que es la aceptación y el rechazo. Cuando intentaste pertenecer a un grupo en la escuela, cuando aplicaste para un  trabajo o cuando participaste en un concurso en el que demostraras alguno de tus talentos. Al ser humano en cualquier momento de su vida lo pueden acompañar los pensamientos: ¿Soy lo suficientemente bueno? ¿Tengo lo que se necesita? ¿Seré elegido? Nuestra cultura tiende a dividir de forma casi recurrente a las personas en dos grupos: los que triunfan y los que fracasan.

Con Dios es diferente. Mientras el mundo nos invita a trabajar por ser elegidos, El Señor nos dice “yo os elegí a vosotros”. Como nos recuerda el salmista: Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre” (Salmos 139:13) No se trata de alguna competencia o elección de popularidad o habilidad, tampoco de una lista de espera, o algún comité juzgando tu accionar o evaluándote. Se trata de Dios conociéndote, cambiándote, trabajando en ti y aceptándote en tus imperfecciones. Se trata de Él haciendo de ti, su elección para siempre.

Oración:

Señor, gracias por conocerme, cambiarme y fortalecer mi carácter y mi fe cada día. Has elegido amarme y guiarme sin condiciones para siempre. Quiero ser digno de esa elección compartiendo ese amor con mis acciones y palabras a todos los que me rodean. En Tí puedo lograrlo. En el nombre de Jesús, Amén.

Lucas 18:7

30 de Diciembre: Su Justicia Reine

Palabra:

“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?” (Lucas 18:7)

Las noticias de un mundo convulsionado como el de hoy, son en su mayoría fuentes de mucha indignación. Un padre que abusa de sus hijas, un conductor que frustrado y colérico estrella su vehículo contra dos transeúntes, gobiernos que promueven guerras y se ponen de espalda a su propio pueblo, mientras este sufre en la oscuridad de los padecimientos y las necesidades.

Además de indignación, producen ira, rencor y pueden llenar el corazón de un deseo equivocado de tomar revancha por mano propia. En suma, roban por un momento esa paz que Dios nos brinda y que nos llena de tranquilidad y serenidad.

Ante esa situación, la promesa de hoy, puede en esos momentos, refrescar como la brisa en el ardiente sol, esa ira y frustración que hace flamear nuestro corazón.

El Señor nos brinda la certeza de que su justicia, tendrá la última palabra. La ira de su mano firme, rescatará la bondad en el corazón del hombre y lo disciplinará, para que este sea consciente del daño que ha infligido. Al final Dios no dejara caído al justo y como lo dicta en su palabra el dirá “yo pagaré” a aquellos que han sufrido.

Ante la frustración, la impotencia, el deseo de venganza ante la acción destructiva del hombre, retomemos la paz de nuestro espíritu sabiendo que el Señor nos promete que su disciplina hará reinar nuevamente la justicia.

Oración:

Señor, si la frustración y el rencor de una  injusticia invaden mi corazón y roban la paz que me brindas, ayúdame a recordar que sólo Tu poder disciplinará al hombre y salvará del sufrimiento a aquellos que han visto su espíritu mancillado. Amén

Lucas 12:15

29 de Diciembre: Atención a Lo Material

Palabras de Jesús:

“Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” (Lucas 12:15)

Cuando iba a entrar en la Universidad, siempre tuve como primer requisito escoger una carrera que me permitiera ganar suficiente dinero. Solía investigar cuanto pagaba cada una y sobre eso pensaba que iba a basar mi elección. En esa misma dirección apuntaban mis padres, profesores y hasta amigos; tomar una carrera que me garantizara un trabajo con el salario más alto del mercado.

En el versículo de hoy el salmista nos motiva a pensar de una manera algo diferente, invitándonos a reparar que lo material no lo es todo, cuando hablamos de seguir a Dios. Algunas veces, el Señor puede llamarnos a realizar tareas por la que no obtengamos paga alguna, pero nuestra voluntad y determinación deben mantenerse siempre altas, confiando que basados en la fe, el Señor se encargará de satisfacer todas nuestras necesidades.

Un amigo me contó que una vez habló con su padre sobre su deseo de servir en una organización encargada de cuidar a personas sin hogar. La respuesta que obtuvo fue: “¿No quieres ser abogado?” Así se mantuvo su padre repitiendo esa pregunta una y otra vez, pero no logró convencerlo. Aquel amigo sabía a qué llamado debía responder para glorificar al Señor.

No existe nada de malo en obtener opiniones de otros, no existe nada de malo en pensar en nuestro bienestar material; el problema reside en pensar que lo material es un requisito indispensable para sentirnos bien con nosotros y agradar al Señor. Recuerda que el llamado es hecho por Dios y en cualquier trabajo u obra en la que te encuentres el objetivo siempre debe ser el mismo: servir con gratitud y fidelidad al Señor, porque Él en ese momento te necesita allí.

Oración:

Señor, permite que mi vida se guíe por tus caminos. Hazme sabio para abrir mis ojos y observar que la realidad que hoy tengo, es la que quieres para mí. De esa forma podré usar los  dones y talentos que me has regalado, para servirte plenamente. En el nombre de Jesús, Amen.

Mateo 6:24

28 de Diciembre: Un Sólo Señor

Palabras de Jesús:

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24)

En las palabras de hoy, Jesús nos enseña que no podemos servir a dos señores, pero ¿Quién puede ser Señor en nuestra vida? en el contexto inmediato del versículo, podrían ser las riquezas, el dinero, sin embargo en la realidad de la vida, muchas cosas pueden convertirse en ese otro Señor al que la palabra hace referencia y que pueden en algún momento ocupar nuestro corazón: adorar a algún hombre o líder que conozcamos, hacernos esclavos de las posesiones materiales, poner nuestra atención en cosas del mundo que puedan robar nuestra atención espiritual.

Por ello es tarea diaria del cristiano, abundar en la palabra de Dios, haciendo de Él, prioridad y centro de su vida. Es normal que en algún momento de angustia, de desilusión, pueda mermar nuestra fe. Sin embargo, solo volviéndonos al Señor con humildad y aceptando que al final su voluntad será de bien para nosotros, retomaremos el camino de su presencia, de su paz y de su amor, que son para siempre.

Oración:

Señor, guíame a no olvidar que eres el centro de mi vida, ayudándome a sacar de mi vida todas aquellas cosas que puedan alejarme de tu presencia. Quiero que mi voluntad sea la tuya y no la mía , y que en cada circunstancia dirijas mis pasos. En el nombre de Jesús, Amén. 

Juan 14:15-16

27 de Diciembre: Lecciones de Obediencia

Palabras de Jesús:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”. (Juan 14:15-16)

El pastor norteamericano Oswald Chambers señaló alguna vez: “El Señor no me presiona con reglas, pero deja bien claro cuáles son sus normas. Si mi relación con Él, tiene como base el amor, le obedeceré sin dudar; en cambio si vacilo, es porque mi amor le pertenece a alguien o algo que coloqué en Su lugar, ”

Ser obedientes al Señor, es demostrarle nuestro amor y confianza, a sabiendas de que reconocemos que sus caminos son más altos que los nuestros. Y es que el amor, es un principio activo, que se expresa en el obrar, buscando agradar a aquello o aquel que amamos. Por ello, obedecer a Dios, siguiendo Su palabra, es hacernos objeto de Su voluntad, renunciando a lo que nosotros consideramos correcto y sometiéndonos con humildad a seguir el camino que Nuestro Padre nos revele.

Dios exige obediencia de parte de Sus seguidores, y Jesús le otorgó suma importancia a este tema. En una ocasión, preguntó: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46). Y también presentó este desafío: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

Amemos a Dios cada día, haciendo Su voluntad, siguiendo Su palabra. Que sea Él la prioridad en nuestras vidas.

Oración:

Señor, ayúdame a obedecerte  porque al seguir Tú voluntad, te estoy amando; y eso es lo que quiero, devolverte con fidelidad y humildad, todas las bendiciones que pones en mi camino. En el nombre de Jesús, Amén.

Mateo 5:3

26 de Diciembre: Necesidad de Dios

Palabras de Jesús:

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos“. (Mateo 5:3)

En el famoso sermón del monte, Jesús nos ilustró, en su sabiduría, con maravillosos principios para vivir una vida en plenitud y felicidad, basada, no en aquella felicidad del mundo material, sino en la que viene de cultivar una relación de obediciencia, fe y apego al Señor a través del camino de Su Palabra.

En las palabras de hoy Jesús, se refirió a uno de esos principios cuando dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”  Para nuestra mente la primera idea que se nos viene cuando leemos la frase “pobres en espíritu” es debilidad, falta de algo o palabras o frases similares, pero la realidad es otra, puesto que la frase “pobres en espíritu” viene de una frase griega que traducida significa: “inclinado”, “de rodillas” o “totalmente sumiso”. También la palabra “Bienaventurado” se puede traducir como: “Felices” o “Bendecido”.

Entonces lo que realmente quiso Jesús expresar, es que aquellos con una actitud perseverante en la búsqueda de Dios, aquellos que reconocen la necesidad del Señor, como punta de lanza de sus vidas, son los que podrán experimentar la felicidad y el gozo de Su presencia. Reescribiendo la frase podríamos enunciarla de la siguiente manera: “Felices los que reconocen su necesidad de Dios y se someten a El, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Es hora de ir delante de Dios con una actitud humilde y sumisa, reconociendo nuestra inmensa necesidad de El y nuestra dependencia TOTAL hacia su presencia, eso nos hará dar un gran paso de FE para alcanzar su voluntad y juntamente con su voluntad, ser dignos de Su maravilloso Reino.

Oración:

Señor, Gracias por permitirme aprender de ti, la genuina y verdadera humildad. Concédeme cada día la sabiduría para reconocer mis errores y en ellos admitir que aquello que he ganado y aprendido, lo tengo y se por tu amor y misericordia, que nunca me abandonan. En el nombre de Jesús, Amén.

Juan 10:27-28

25 de Diciembre: Ovejas de Su Rebaño

Palabras de Jesús:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”. (Juan 10:27-28)

Dios nos habla cada día a través de Su Palabra. Allí es donde podemos estar seguros que estamos escuchando Su voz. Hay muchas voces allá afuera, pero Su dirección y Su voluntad en toda circunstancia de nuestras vidas se delinea en las Escrituras. Así es cómo nos guía el Espíritu Santo.
Pero las ovejas no sólo escuchamos la voz del Pastor seguimos al Pastor.

¿Cuál es la voz más importante en tu vida? ¿Es tu deseo de seguir a Dios? Si es así, estás viviendo como una de Sus ovejas. Y puedes estar seguro que Él caminará contigo por los valles de la vida. Jesús dijo, “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:27-28). El Señor es tu Pastor. Estás en Sus manos. Estás a salvo y seguro.

Oración:

Señor ayúdanos a reconocerte como nuestro creador y de esa manera estar dispuestos a servirte con alegría, siguiendo siempre el camino de Tu palabra y siendo parte de Tu maravilloso rebaño. En el nombre de Jesús, Amén.

Juan 15:3

24 de Diciembre: Palabra que Limpia

Palabras de Jesús:

“Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3)

Al apropiarnos diariamente de la Palabra de Dios somos santificados por ella.  Somos apartados para Dios y cambiados en la manera que vivimos para que traigamos honor y gloria al Padre.

La verdadera santificación en esta vida viene a través del ministerio de la Palabra de Dios.  Jesús le dijo a Sus discípulos, “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3).  Dios nos apartó para Sí mismo cuando El nos salvó.  A medida que crecemos en Cristo experimentamos más y más la santificación.  Somos progresivamente apartados para Dios a medida que crecemos en nuestra fe, y amor para Dios más que en los deseos del mundo.

La palabra de Dios, crea, sustenta, llena el alma y como en nos enseña Jesús en las escrituras de hoy, nos limpia. Avancemos cada día, cercanos a ella, aplicándola en nuestra vida, sabiendo que es la fuente de sabiduría y fortaleza, para afrontar cada carga y mantenernos puros, para ser dignos hijos del Señor: ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón (Salmos 24:3-4)

Oración:

Señor, Límpiame a través de Tu palabra de todo aquello que no es de Ti. Purifica mi mente, mi alma, mi espíritu y lléname de Tu amor; ese amor que aleja del pecado y que acerca a la bondad y misericordia que sin condiciones Me brindas. En el nombre de Jesús, Amén.