Marcos 4:38-39

10 de Febrero: Nunca Olvidado

Palabras de Jesús:

“Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza”. (Marcos 4:38-39)

En muchos momentos de la vida, podemos pensar que las respuestas de Dios están durando demasiado, o que su apoyo no ha llegado en el momento en que pensábamos que lo requeríamos. Llegamos a tener esa sensación errada de que el Señor nos ha abandonado

Las escrituras de hoy son un ejemplo de ello. Mientras Jesús y sus discípulos, cruzaban en un pequeño barco el mar de Galilea, una inesperada tormenta los atrapó y puso en peligro la vida del grupo. Jesús dormía y aquellos hombres, en medio del pánico, lo despertaron diciendo: “Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” A pesar de la aparente indiferencia de Jesús en el momento de arreciar la tormenta, su respuesta final fue reprender la fuerza del viento y el mar y traer nuevamente la calma. Fue una prueba de fe que sus discípulos fallaron en superar.

El Señor, nunca nos dará cargas que no podamos soportar. No obstante, sus pruebas serán el medio por el que fortaleceremos nuestro carácter y nuestra fe. Aprendamos a escucharlo y sobre todas las cosas, a ser pacientes porque sus planes son más altos, pero siempre en sus tiempos y no en los nuestros.

Oración

Señor, concédeme la sabiduría para entender que Tu cuidado por mí es mucho más grande de lo que puedo imaginar. Cultiva también en mi carácter el don de la paciencia, de manera que aprenda a esperar por tus tiempos perfectos, aceptando que son ellos y no los míos los que me llevarán por Tu camino de bendición. En el nombre de Jesús, Amén.

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